Bienvenido a Gemidos Tu Guia De Placeres En Internet. A través de este Web Site encontrarás toda la Informacion que buscabas.

Mitos y Creencias


El peligroso acercamiento de la mujer al HIV suele estar relacionado con la falta de información. Pero esta sería apenas una capa exterior que recubre un problema más profundo y ancestral, que se relaciona de manera dramática con la condición femenina, con el orden social y económico y con el sistema de creencias y de mitos de riesgo. 

El crecimiento, en la Argentina, de mujeres infectadas por el HIV se debe en gran parte a un sistema de creencias. Y, como todo sistema, tiene matices culturales y regionales particulares. Si, por ejemplo, una mujer mantiene relaciones sexuales con un hombre heterosexual, casado, de edad y con hijos, nada hay que temer. Se puede practicar el sexo sin ninguna protección. Y es precisamente ahí, en esta falsa creencia, en este mito de riesgo, donde puede sobrevenir el contagio por HIV. Así surge de un estudio realizado en la ciudad de Rochester, estado de Nueva York.La licenciada Leonor Núñez conoce bien el tema. En primer lugar, por su profunda formación psicológica y humanista -una rara avis en esta Argentina poco pensante- y, también, por ser la presidente de Acción Solidaria en Salud, una Organización No Gubernamental que se ha comprometido en la lucha contra el Sida.  

La labor de Núñez es amplia: capacita a jóvenes, a equipos que trabajan en salud, interviene en el armado de programas municipales relacionados con el HIV, por nombrar alguna de sus actividades.“Las creencias están ancladas en varios mitos -explica Leonor Núñez, instalada en su escritorio atiborrado de libros-; Con respecto al Sida, por ejemplo, se trataría de una enfermedad exclusiva de algún grupo. Es erróneo. Comenzó en toda la humanidad, en la comunidad hetero y homosexual y no existe un registro histórico controlado de que, efectivamente, haya empezado en un grupo. En Africa la epidemia empezó en la comunidad heterosexual”.Para Núñez, estos mitos también se relacionan directamente con una doble moral, la que plantea que las mujeres deberían ignorar todo con respecto a la sexualidad. En realidad, va aún más allá: esta ignorancia está bien vista y es el varón quien debe manejar la situación. Es él quien decide en lo que a protección sexual se refiere. Y existen mitos que se sostienen en la omnipotencia, en la búsqueda de la muerte. “Todo tiene que ser aquí y ahora -señala-, como si mañana nada valiera.  

La gente vive con recetas, muchas de las cuales se originan en algunos libros de autoayuda. Son típicos clichés. Hay una gran avidez por el placer inmediato y la postergación no tiene lugar, tanto en hombres como en mujeres. También existe una gran miedo al futuro, lo cual favorece a la inmediatez”. Y al Sida. En los varones, puede conducir a conductas mucho más peligrosas, sobre todo cuando está en juego el poder, inherente a la condición masculina. El sexo compulsivo en lugares públicos -baños, por ejemplo- es temerario y suele ser practicado sin ninguna protección. No es el caso de las mujeres, claro.  

La bisexualidad masculina es una temible fuente de contagio -y éste se produce más por el sexo que por la droga.“Las creencias operan en todas las edades -prosigue. -Las adolescentes son persuadidas por su compañero de que el contagio jamás puede producirse en las primeras relaciones sexuales, lo cual es una verdadera falacia.

Tampoco se practica, en las primeras experiencias sexuales, la penetración gradual, sino la total. No existe ningún asesoramiento acerca de la gradualidad”.Conductas de fin de siglo. La falta de reflexión, la casi permanente utilización del pensamiento concreto en vez del abstracto, parece caracterizar a las épocas que corren. Esto no favorece, sin duda, la prevención del Sida. Para Núñez, el desarrollo tecnológico actual lleva a no privilegiar la reflexión, el pensar continuado.  

El éxito de la televisión es el zapping, es decir, la fragmentación. Hace que el pensamiento se fraccione. Falta la continuidad del pensamiento para saber de qué se trata y, por lo tanto, se desemboca irremediablemente en un camino sin salida: mejor no pensar en este problema. Esa, por desgracia, es la actitud que se tiene hacia el Sida y hacia los métodos de prevención. Núñez cree fervientemente que en la Argentina impera lo que ella define como el “Sida de biblioteca”, que es, sin más, una serie de clichés, de pensamientos que se aplican en otros contextos. Hay excepciones, claro, y se tratarían de aquellos jóvenes con formación universitaria. La mujer, en esta franja de población, tiene capacidad para argumentar e interrogarse. Pero en la comunidad universitaria también anida el prejuicio y la doble moral. “Pasa como con la economía -explica-: coexisten sistemas de trabajo medieval con el sistema actual”. Sin embargo, señala que hay mujeres jóvenes interesadas en el disfrute y en la protección de su cuerpo.“En términos de sexualidad, no hacemos lo que conocemos, sino lo que creemos nos da más poder -concluye.”Eso, al menos, explica las creencias.


  
volver


home | fotos y videos | relatos | top 10 | el caramelito
rubro 59 | escorts | damas de compañía | servicios varios
hoteles | bares y pubs | restaurants | contactos
chat | links | subscripción | wallpapers

Copyright © | gemidos.com.ar | 1999-2000
disclaimer