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¿Puede
la prevención lograr el cambio?
Sin
temor a equivocarnos, sí. En 1982, San Francisco, California, alcanzó
su cifra máxima de alrededor de 8,000 casos de infección con HIV. Diez
años después, había
descendido a 1,000 casos de infección por año y actualmente se calcula
en 500 por año. Se cree que esta baja se debe al marcado descenso en
las relaciones sexuales anales sin protección lo
cual es un producto de complejos programas de prevención por HIV
para hombres "gay"/bisexuales con enfoque comunitario. Los
casos de infección con HIV en usuarios de drogas inyectadas en San
Francisco se han mantenido o se han reducido desde finales de los años
80 gracias a complejos programas de educación y a las campañas para
despertar conciencia, a los programas de intercambio de jeringas/
agujas, pruebas de detección y consejería con respecto al HIV y
programas de tratamiento de drogas.
La
combinación de las diferentes labores de prevención que intervienen a
múltiples niveles han dado un giro a la epidemia por HIV en Uganda y
Tailandia y ha detenido la epidemia en Senegal. En estos países se han
implementado programas de educación amplia y eficazmente, estas labores
además, están siendo dirigidas a poblaciones con mayores necesidades
de prevención, tales como los trabajadores del sexo y usuarios de
droga. Líderes activistas, políticos, religiosos y el sector salud
pueden trabajar unidos para asegurar una respuesta rápida y compleja
frente a la epidemia por HIV.
La
transmisión por HIV, al igual que muchos problemas de salud son
producto de muchos factores que operan a múltiples niveles. El
comportamiento personal, las relaciones familiares/amigos, la cultura de
la comunidad, el acceso a cuidados médicos y las leyes locales pueden
afectar las tasas de infección con HIV. Para obtener beneficios en la
prevención por HIV es necesario que estos programas traten el factor de
riesgo en todo nivel: individual, de parejas/familiar, comunitario, médico
y legal.
Nivel
individual
Muchos
programas de prevención recurren al cambio en las conductas de riesgo
para atender las necesidades individuales. El proyecto
"LIGHT", una intervención de siete sesiones para prevenir el
HIV, se puso en práctica con 3,706 personas en 37 clínicas
estadounidenses para tratar las Enfermedades de Transmisión Sexual
(ETS) y clínicas de cuidados primarios. Estas clínicas fueron
escogidas al azar y puestas bajo control. Dicha intervención tuvo un énfasis
en las actitudes con respecto al sexo seguro, en la creación de
habilidades y estrategias de reducción de riesgo. Comparado con los
clientes que asistieron a una sola sesión de una hora sobre SIDA, los
que asistieron a la intervención de siete sesiones reportaron menos
sexo sin protección, aumentaron el uso
del preservativo y solían usar preservativos con mayor consistencia
durante un año.
"RESPECT",
un programa sobre consejería y HIV se puso en práctica en clínicas
para ETS con alta seroprevalencia al HIV en cinco ciudades
estadounidenses. Este programa evaluó si la consejería interactiva era
más eficaz que los mensajes informativos para reducir conductas de
riesgo, prevenir el HIV y otras ETS. El programa reveló una diferencia
relativamente baja entre las intervenciones de 2 y 4 sesiones de
consejería interactiva, sin embargo, encontraron menor cantidad de
nuevos casos de ETS, incluyendo el HIV, entre los grupos que recibieron
consejería interactiva que en los que solamente recibieron información.
En todos los grupos se reportó un incremento en el uso del
preservativo, significativamente se registró mayor protección entre
los que recibieron consejería interactiva.
Nivel
familiar o de parejas
Amigos,
parejas y familiares suelen tener una influencia de suma importancia en
el comportamiento. Existe un programa que toma en cuenta la influencia
de las madres en el retraso de las relaciones sexuales de los jóvenes.
El programa "Keeping It Real!" reclutó a madres y jóvenes
entre los 11 y 14 años a participar en siete sesiones de 2 horas cada
una. En las sesiones se promovió el retraso y la abstinencia de las
actividades sexuales aumentando la auto-suficiencia, toma de decisiones,
la comunicación madre-adolescente y reduciendo las presiones. El
programa tuvo muy buena acogida y logró además, cambios positivos en
el hogar.
Las
intervenciones que promueven consejería y pruebas de detección del HIV
a ambos miembros en la pareja puede tener otro grado de importancia. El
estudio "California Partner" ofreció consejería en pareja y
apoyo social a parejas heterosexuales discordantes, en las que una es
HIV positiva y la otra HIV negativa. Se experimentó un incremento en el
uso del preservativo y no se reportaron nuevas infecciones en dichas
parejas. Los programas que ofrecen consejería y pruebas de detección
por HIV han sido igualmente efectivos en Tanzania, Kenia y Trinidad.
Nivel comunitario
Los
programas a nivel comunitario pueden abarcar gran cantidad de personas,
lo cual resulta eficaz y de bajo costo. El proyecto
"MPowerment" promovió la norma del sexo seguro en hombres
homosexuales por medio de una variedad de actividades sociales, pequeños
grupos y despertando conciencia, diseñadas y dirigidas por los mismos jóvenes.
Estos
descubrieron que los jóvenes que practicaban el sexo sin protección
con menos disponibilidad a participar en talleres, se sentían más atraídos
a participar por medio de actividades tales como fiestas, noches de
cine, días de campo, grupos "gay" de rap, y juegos de
"volley-ball". Los índices de sexo anal sin protección
descendieron de 40% a 31% después de la intervención.
Reclutar
a líderes comunitarias fue la base de un eficaz programa de prevención
de HIV para mujeres del área urbana de bajos ingresos en viviendas
subsidiadas. Estas líderes fueron instruídas para dirigir talleres de
reducción de riesgo, distribuir preservativos y material educativo
sobre HIV, y proporcionar educación sobre HIV por medio de eventos
comunitarios. Estas mujeres movilizaron su comunidad residencial con éxito
por medio de mensajes y actividades especialmente diseñadas para esta
población.
Nivel
médico
Una
forma de prevenir la infección por HIV puede hacerse mejorando el diagnóstico
y el tratamiento de las ETS. En un área rural de Tanzania, un programa
a nivel comunal adiestró al personal de salud a manejar los casos de
ETS, asegurando la disponibilidad de antibióticos eficaces, periódicamente
realizando campañas de educación, y atrayendo a más personas a las clínicas
de salud. Las personas en las comunidades intervenidas presentaron menor
incidencia por HIV (cerca del 40%) comparadas con las personas en
comunidades no intervenidas.
En
los EEUU, la transmisión perinatal (madre-hijo) por HIV se ha reducido
significativamente gracias a la consejería y al análisis voluntario de
detección del HIV de las mujeres embarazadas, combinadas con el
tratamiento del AZT a mujeres HIV+ embarazadas. Los estudios clínicos
demostraron que al tratar a las mujeres con AZT durante el embarazo y a
la hora del parto, y al bebe después de nacer reduce las tasas de
transmisión perinatal en dos tercios. Los efectos secundarios asociados
al AZT y otras drogas utilizadas para prevenir la transmisión perinatal
no han sido determinadas.
Nivel político y
legal
La
infección por HIV se encuentra estrechamente ligada a y suele
alimentarse de factores estructurales tales como la pobreza,
discriminación y falta de poder de la mujer. En Harare, Zimbawe, una
agencia creó estrategias de empleo para ayudar a personas con SIDA a
romper las cadenas de pobreza y tomar control sobre su salud y sus
vidas. El programa solicitó préstamos y fondos para formar
cooperativas y talleres de costura y pequeñas ventecitas. Los programas
de desarrollo económico pueden ser eficaces en la prevención por HIV
puesto que ofrecen alternativas a mujeres que viven del sexo, ayudan a
las familias a tener acceso a cuidados médicos y ofrecen tratamiento a
las personas HIV+ .
Los
factores políticos y legislativos pueden perjudicar la prevención del
HIV. Por ejemplo, en los EEUU actualmente se prohibe el uso de fondos
federales para programas de intercambio de jeringas. Connecticut decidió
manejar el problema de acceso a las jeringas limpias por medio de un
programa sin costo alguno al Estado con exitosos resultados. El rechazo
parcial hacia las leyes de paraphernalia y prescripción de jeringas
provocó dramáticas reducciones en el uso de compartir jeringas por
parte de los UDIs. Los índices de compartir jeringas cayeron del 52%
antes de las nuevas leyes al 31% después de haber sido implementadas.
Las ventas callejeras cayeron del 74% al 28%; y las ventas en las
farmacias subieron del 19% al 78%.
¿Qué
clase de programas funcionan mejor?
Una
estrategia completa de prevención por HIV interviene a múltiples
niveles para proteger a la mayor cantidad de personas posible a riesgo
de contraer el HIV. Debemos aprender y promover todo programa de
prevención que actualmente funcionen y continuar evaluándolos. Sabemos
de antemano que la prevención funciona y conocemos cuáles son los
programas que funcionan; ahora, es necesario ponerlos en práctica,
subsidiarlos, sostenerlos y refinarlos.
Esta
hoja informative es una publicacion del Centro de Estudios para la
Prevecion del SIDA (CAPS), AIDS Research Institute, la Universidad de
California en San Francisco. Alentamos la reproduccion de este
documento; aunque, no se admite la venta de copias y UCSF deber ser
mencionada como fuente de esta informacion.
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