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(Enfermedad
inflamatoria pélvica [EIP])
Infección
de las trompas de Falopio.
Aunque algunos autores utilizan el término enfermedad inflamatoria
pélvica (EIP) para incluir la infección del cérvix (cervicitis), el
útero (endometritis) o los ovarios (ooforitis), no debe emplearse como
"comodín" para el dolor pélvico de etiología desconocida.
La
salpingitis afecta sobre todo a mujeres sexualmente activas < 35 años
y se debe a microorganismos transmitidos, la mayoría de las veces, por
relaciones sexuales, con menor frecuencia por el parto (fiebre puerperal)
o un aborto. Las pacientes portadoras de dispositivos intrauterinos (DIU)
son especialmente vulnerables, quizá porque el apéndice transcervical
ayuda al transporte de patógenos. La salpingitis raras veces aparece
antes de la menarquía, después de la menopausia o durante el embarazo.
La causa puede ser un solo organismo o varios de ellos. C. trachomatis
ha sustituido a N. gonorrhoeae como causa más frecuente de EIP,
aunque pueden presentarse otros muchos microorganismos aerobios y
anaerobios. C. trachomatis puede afectar el tracto genital inferior
o superior; a menudo las infecciones del tracto genital superior tienen
una aparición engañosamente benigna y parecen muy leves. Las clamidias
pueden permanecer en la mucosa tubárica durante muchos meses antes de que
aparezcan manifestaciones de una enfermedad aguda. N. gonorrhoeae
suele producir una inflamación pélvica típica, más aguda, con
aparición y desarrollo rápidos de dolor pélvico poco después del
inicio de un período menstrual.
Se han
observado salpingitis por actinomicosis, esquistosomiasis, lepra,
oxiuriasis, sarcoidosis y cuerpos extraños (p. ej., medios de contraste
radiológico).
En la
mayoría de los casos la infección comienza de forma intravaginal. Las
glándulas endocervicales proporcionan un medio óptimo para que los
microorganismos, especialmente C. trachomatis y N. gonorrhoeae,
se reproduzcan antes de diseminarse de forma ascendente y causen una
endometritis superficial y una endosalpingitis. Aunque los síntomas y
signos pueden predominar en un lado, es probable que ambas trompas estén
afectas. La infección tubárica produce un exudado profuso y determina la
aglutinación de los pliegues de la mucosa, adherencias y oclusión
tubárica. Es común la peritonitis por diseminación del exudado al
peritoneo pélvico; los ovarios tienden a resistir la infección, pero
también pueden resultar invadidos.
Salpingitis
aguda. Suele
iniciarse poco después de la menstruación. Hay dolor abdominal bajo, que
aumenta progresivamente con defensa, dolor de rebote y molestias que
aumentan al mover el cuello uterino. Excepto que esté en relación con un
DIU, la afección suele ser bilateral. Puede haber vómitos; al principio
los ruidos intestinales son normales, aunque pueden seguirse de íleo
paralítico. Es común que haya fiebre alta, leucocitosis y secreción
purulenta abundante del cérvix, pero la febrícula, el dolor abdominal de
leve a moderado, la hemorragia irregular y la secreción vaginal también
pueden señalar la infección.
Salpingitis
crónica. Puede
seguir a un ataque agudo con las consiguientes cicatrices y adherencias
tubáricas y pélvicas, dolor crónico, irregularidades menstruales y,
posiblemente, infertilidad. Una trompa obstruida puede distenderse con
líquido (hidrosálpinx). En la salpingitis intersticial crónica,
la trompa está aumentada de tamaño debido al engrosamiento de la pared.
Puede haber exacerbaciones, en general por microorganismos diferentes de
los gonococos.
Pueden
desarrollarse abscesos en trompas, ovarios o pelvis durante el
estadio agudo o subagudo. Una pequeña perforación puede sellar el
absceso y responder aún a los antibióticos; las que no responden
requieren extirpación quirúrgica. La perforación masiva de un absceso
anexial es una urgencia quirúrgica, que rápidamente progresa
según un patrón característico de dolor abdominal bajo grave,
peritonitis generalizada, náuseas, vómitos y shock secundario a la
peritonitis y a la endotoxemia. El piosálpinx, en el cual una o
ambas trompas de Falopio se llenan de pus, puede ser estéril, pero casi
siempre se asocia a síntomas de inflamación. Si el ovario está afecto,
se incorpora a la masa inflamatoria tubárica originando un absceso
tuboovárico. El hidrosálpinx se produce cuando el tratamiento
es tardío o incompleto, debido al cierre del extremo fimbriado de la
trompa de Falopio. Puede ser asintomático durante años. La infertilidad
es una secuela común de la salpingitis, debida a la destrucción de la
mucosa y la oclusión tubárica.
La
historia clínica puede descubrir un coito reciente, inserción de un DIU,
parto o aborto. Puede haber fiebre y leucocitosis. La VSG suele estar
elevada. En el examen pélvico, el hallazgo más notable consiste en que
la movilización del cérvix o la palpación de los anexos causa dolor
intenso. La irritación peritoneal produce con frecuencia un importante
dolor abdominal y dolor referido y de rebote (por lo tanto, es importante
que la palpación sea suave si se debe identificar una masa pélvica). Se
deben descartar las urgencias quirúrgicas, especialmente apendicitis y
embarazo ectópico. Es necesario realizar cultivos y extensiones con
tinción de Gram de las secreciones de las áreas cervical, uretral y
rectal y de la faringe. La culdocentesis, con examen del líquido, puede
ayudar en el diagnóstico diferencial, así como en la identificación de
los microorganismos. La laparoscopia debe practicarse si, por cualquier
razón, se duda del diagnóstico clínico; también ayuda en el
diagnóstico diferencial.
La salpingitis
aguda requiere un tratamiento inmediato y vigoroso para detener la
infección y evitar la esterilidad. La administración de antibióticos
debe iniciarse en cuanto se hayan obtenido muestras para el cultivo y el
antibiograma, sin esperar los resultados de estos estudios. Si la paciente
puede tratarse de forma ambulatoria (es decir, cuando los hallazgos son
mínimos), el tratamiento adecuado consiste en dosis únicas de 2 g i.m.
de cefoxitina más 1 g p.o. de probenecid, seguidos de 100 mg p.o. de
doxiciclina 2/d durante 10 d. Alternativamente, puede administrarse una
dosis única de 250 mg i.m. de ceftriaxona más 1 g p.o. de probenecid
seguidos de 100 mg p.o. de doxiciclina 2/d durante 10 d. Las pacientes
deben seguirse durante 48 h; si no se observa mejoría, deberían ser
hospitalizadas.
El
tratamiento óptimo actual de las pacientes hospitalizadas consiste en
combinaciones de antibióticos para controlar la infección tan rápida y
completamente como sea posible, ya que la fertilidad aumenta paralelamente
al grado de inflamación. Los Center for Disease Control
recomiendan 2 regímenes: uno consiste en 2 g i.v. de cefoxitina 4/d más
100 mg i.v. de doxiciclina 2/d durante 4 d, o hasta 48 h después de la
defervescencia, seguidos de 100 mg p.o. de doxiciclina 2/d hasta completar
10 d. El otro régimen consiste en 600 mg i.v. de clindamicina 4/d más 2
mg/kg i.v. en una sola dosis diaria de gentamicina, seguidos de
gentamicina, 1,5 mg/kg i.v. c 8 h durante 4 d o hasta 48 h después de la
defervescencia, seguidos de 450 mg p.o. de clindamicina 4/d hasta
completar de 10-14 d.
El
tratamiento adecuado de las mujeres con salpingitis aguda debe incluir el
examen y el tratamiento de los contactos sexuales, muchos de los cuales
pueden presentar una infección uretral asintomática.
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